Todo comenzó en torno al 2001, donde forme parte de un gran proyecto dedicado a la Restauración de Cerámica, un descubrimiento en la auténtica cuna de la azulejería pissana, Sevilla, donde pude disfrutar de dos años llenos de aprendizaje sobre las técnicas pictóricas y decorativas en azulejería, además de formar parte de la investigación, de formas y colores dedicados a la conservación y restauración de la plaza de España, para mí fue un placer y un punto de inicio para dedicarme en cuerpo y alma a aprender sobre este material…
Todo este tiempo y todos los estudios que he realizados han significado para mi, una incrible y maravillosa experiencia. Tras la escuela de Sevilla, me matricule en la Escuela Superior de Artes Aplicadas y Diseño “San Telmo” en Málaga, 2003-2005, donde realicé el curso de cerámica artística, allí tuve la gran oportunidad de compartir aprendizaje con maravillosas artesanos y artistas y crear diversas exposiciones, además realice mis prácticas en una empresa de artistas muy reconocida malagueña Cerámica Alfacar.
Mi mundo seguía hambriento de conocimientos y por ello al acabar este grado, viaje a Granada donde me llamaba la atención la Escuela Andaluza de Restauración, el centro Albaycín, donde me matriculé nuevamente, para mi fue un privilegio seguir aprendiendo durante dos años más las infinitas posibilidades de la cerámica, bajo la sombra de la Alhambra, y ubicada en el corazón del Albaycín, realice mis primeros pinitos en el torno, nunca antes lo había utilizado, pero acabe fascinada con tal experiencia, desarrollamos un proyecto para presentar nuestras piezas a Cerco en el 2008. Investigación de esmaltes y elaboración de formas fueron primordiales para ese año. En esa misma escuela pude realizar 1100 horas al aprendizaje de la restauración in situ de la cerámica, además de obtener el título de auxiliar de excavaciones arqueológicas, donde forme parte de prácticas arqueológicas en medina Elvira, y en Mexuar de la Alhambra. Varios monográficos como cerámica aplicada a la arquitectura, rakú, formaron parte de mi enseñanza.
Obtuve en esos años una beca para la reproducción de piezas en miniatura del museo arqueológico de la ciudad y pude dedicarme a la enseñanza como monitora de taller cerámico en el mismo centro Albaycín.
También he podido disfrutar de un mayor aprendizaje con la beca “Leonardo Da Vinci” en la Escola e Fundaçao Ricardo Espiritu Santo Do Silva, desde septiembre hasta diciembre de 2009. Y en este tiempo me di cuenta que todo había cambiado y que no podía dedicarme profesionalmente a otra cosa. Pues pretendo ofrecer a mis clientes un trabajo innovador, delicado, minucioso y bello.  La dedicación a las obras es absoluta y llena de cariño, es lo que siento por mi trabajo y lo que pretendo hacer sentir en cada elaboración; realizada a conciencia para cada cliente, por ello lo que más llama la atención de este trabajo es el grado de implicación personal con cada proyecto. La personalización, buen hacer y magia definen el taller de Pati.